05:08h. Jueves, 14 de Diciembre de 2017

La banca española, incluyendo por tanto grandes entidades catalanas como CaixaBank y Banco Sabadell, ha intervenido en la campaña electoral catalana para advertir de que se planteará su presencia en Cataluña si hay independencia. 

La banca española, incluyendo por tanto grandes entidades catalanas como CaixaBank y Banco SabadelL,ha intervenido en la campaña electoral catalana para advertir de que se planteará su presencia en Cataluña si hay independencia. Bancos y cajas alertan en especial de dos riesgos: la salida del euro y la inseguridad jurídica que sufrirían las entidades financieras que operan en Cataluña, es decir, casi todas las españolas y algunas extranjeras.

Su comunicado, leído en clave política, tiene un significado pero visto en clave financiera tiene otro distinto. Parece evidente que la banca, tras jugar a la búsqueda de un acuerdo político entre Madrid y Barcelona, se decanta ahora en favor de la posición del Gobierno español. Su lógica podría parecer política pero es financiera: es en el resto de España donde tiene su mayor cuota de mercado y lo único que hace es defender su posición. Incluso los dos grandes bancos catalanes dependen más de sus clientes no catalanes que de los catalanes. CaixaBank es, de hecho, la primera entidad financiera doméstica de España, ya que el Santander es el número uno por su negocio internacionaL,pero en España es un segundón.

Parece evidente que la banca, tras jugar a la búsqueda de un acuerdo político entre Madrid y Barcelona, se decanta ahora en favor de la posición del Gobierno español
En buena lógica, si Cataluña fuese independiente, tanto CaixaBank como Sabadell tendrían que dotarse de una sede española, relegando sus actuales sedes a sus nuevas marcas para Cataluña, que serían filiales. Para los bancos españoles, el cambio sería menor, ya que les bastaría con hacer lo que hacen el Santander o el BBVA en cualquier otro país.

Casi todo lo que dicen, por tanto, es cierto, empezando por reconsiderar su estrategia de implantación en Cataluña. Pero también argumentan cosas más discutibles, como el riesgo de reducción de la oferta bancaria, el encarecimiento y escasez de crédito o la exclusión financiera, ya que si bien habría tensiones durante un tiempo las cosas terminarían por normalizarse, puesto que Cataluña es una economía desarrollada y la banca siempre gana.

No menos discutible es dar por hecho que si un territorio se independiza queda excluido del euro. La realidad demuestra que en Europa hay unos dos millones de personas que usan el euro sin que los seis territorios en los que residen formen parte de la eurozona ni de la Unión Europea. En cambio, sí puede tener más repercusión lo que advierten sobre la protección a los depositantes.

Dicho todo eso, que en tiempos de campaña electoral tiene el valor que tiene, se supone que sea cual sea la nueva situación de Cataluña habrá diálogo y acuerdo, por el bien de todos. Si es para encajar mejor Cataluña en España, no pasará nada, y si es para dar pasos en la independencia tendrá que ser dentro de la ley o del pacto político. Nadie suele ganar en los choques de trenes.